El comercio local en Santiago ha sido históricamente un pilar fundamental de la economía de la ciudad. Sin embargo, en los últimos años, diversos factores han afectado su desarrollo, presentando tanto desafíos como oportunidades para los emprendedores y comerciantes.
Inseguridad y Comercio Ambulante
Uno de los principales desafíos que enfrentan los comerciantes del casco histórico de Santiago es la inseguridad. Según una encuesta realizada por la Cámara Nacional de Comercio (CNC) y la Asociación Gremial de Turismo y Comercio del Centro Histórico de Santiago (TUCHS), un 68,8% de los locatarios incurre en gastos mensuales en seguridad, como alarmas y guardias. Además, aunque se ha observado una reducción en la presencia de comercio ambulante frente a los locales (-17,1 puntos porcentuales respecto a la medición de 2024), sigue siendo una preocupación latente para los comerciantes.
Impacto de la Pandemia y el Estallido Social
Eventos como el estallido social de 2019 y la pandemia de COVID-19 han tenido un impacto significativo en el comercio local. Se estima que cerca de 900 comercios cerraron en el centro de Santiago entre 2019 y 2024, reflejando la magnitud de la crisis que ha afectado al sector.
Oportunidades de Crecimiento
A pesar de los desafíos, existen oportunidades para revitalizar el comercio local. La misma encuesta de la CNC y TUCHS destaca que las prioridades declaradas por los locatarios apuntan a la necesidad de fortalecer la seguridad pública, reactivar la economía local y potenciar el turismo mediante eventos culturales.
Además, la digitalización y el comercio electrónico representan una oportunidad para que los negocios locales amplíen su alcance y diversifiquen sus canales de venta. La Cámara de Comercio de Santiago estima que el e-commerce cerró 2025 cerca de los US$ 10 mil millones, con un crecimiento real sobre el 9%. Para 2026, se proyecta otro avance de 6% y ventas en torno a los US$ 10.600 millones.
Conclusión
El comercio local en Santiago enfrenta desafíos significativos, pero también cuenta con oportunidades para adaptarse y crecer. La colaboración entre el sector público y privado, junto con la adopción de nuevas tecnologías y estrategias de seguridad, serán clave para revitalizar este sector esencial de la economía santiaguina.

